miércoles, 24 de julio de 2013

Por la puerta de atrás

Tres nombres. Cavenaghi, Domínguez y Trezeguet. Los tres son confesos hinchas. Los tres fueron los partícipes necesarios para devolver al club con más títulos en el Profesionalismo a la máxima categoría, tras concretarse el descenso de River en aquella Promoción ante Belgrano, en junio de 2011 y el Monumental en llamas por la ira de los miles de hinchas que no podían creer lo que estaba ocurriendo.

Casi al unísono Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez se pusieron en contacto con una sola idea fija: retornar juntos a Núñez, dispuestos a dar una mano futbolística para poner en flote de nuevo al Titanic que se había hundido en las frías aguas del Ascenso la tarde del 26 de junio de 2011.

No fue tarea fácil,a pesar que ambos no lograron tener continuidad en sus respectivos clubes (el Chori, sin lugar en valencia de España y el Torito, que en ese entonces estaba en Inter de Porto Alegre y no fue problema rescindir su contrato).

No obstante, peleas con la dirigencia encabezada por Daniel Passarella casi peligra el arribo de ambos jugadores, por diferencias prácticamente irreconciliables. Pero el contexto en el que estaba inmerso  no le permitía al presidente dejar pasar la oportunidad que dos ídolos de la institución retornaran a auxiliar en ese momento tan delicado que representaba la inminente B (ambos ganaron el Clausura 2003 con la Banda).

Además, la presión de los hinchas riverplatenses, que los esperaba con los brazos abiertos. Finalmente, a pesar del recelo con Passarella, ambos  firmaron contrato por un año, el lapso que se suponía la desventura de River en el Nacional.

A pesar que en la primera rueda del torneo que tenía a Matías Almeyda con el buzo de DT fue un tanto irregular (en 18 partidos River cosechó 33 puntos, con 3 derrotas, ubicándose 3°, a dos del líder de entonces, Instituto de Córdoba). No obstante, Cavenaghi respondió con creces: marcó 17 tantos, era uno de los máximos artilleros del certamen, capitán del equipo, ayudado por el Chori Domínguez, el 10 que se llevaba el equipo al hombro, a pesar de algunas dificultades físicas, con los dos en cancha el Millonario marcaba una diferencia. Aunque no era suficiente, porque hasta la última fecha River transpiró para conseguir su pasaporte a al A.

De todos modos, el punto de inflexión tuvo lugar en enero del 2012. Una nueva cara nueva, impensada, que arribó al club con el mismo propósito: conseguir el ascenso.

Se trataba de David Trezeguet (argentino, nacionalizado francés), Campeón Mundial en Francia ´98 con su Selección, goleador del Calcio y multicampeón con Juventus, con una experiencia notable en Europa, que por entonces se encontraba en Baniyas de Emiratos Árabes, con deseos de abandonar tierras árabes para arribar a River.

Es decir, Almeyda contaba con tres grandes delanteros de jerarquía, no obstante hubo una gran merma tanto de Domínguez como Cavenaghi, cuyos rendimientos futbolísticos fueron en declive, al punto que el Torito sólo marcó 2 goles en 20 partidos, en muchas ocasiones siendo el primer cambio, al igual que el Chori.

En ese entonces, se vislumbraban ciertos problemas en el vestuario, problemas de celos, motivo por el cual el famoso “tridente” jamás consiguió afianzarse, por lo que River ganaba partidos de la mano de David Trezeguet, que con 13 tantos en la segunda rueda fue la figura excluyente de un equipo que ya no goleaba como en el primer semestre, sino que trabajaba los partidos, sudando hasta la última gota y la angustia que desembocaron en el feliz desenlace del 23 de junio de 2012, el día de “la Resurrección” y el ascenso tan annsiado.

Y a partir de entonces, cuando todos pensaban que Cavenaghi y Domínguez continuarían en el club, salieron a l luz los problemas con el presidente y con Matías Almeyda, que prefirió a Trezeguet y a Rogelio Funes Mori como la dupla del nuevo River de Primera. Era el fin del ciclo de ambos, a pesar que la voluntad de ambos era terminar su carrera en Núñez. Se sintieron traicionados por el DT, por lo que se despidieron.

Cavenaghi continuó su carrera en Villarreal (que estaba en la Segunda de España, actualmente en Pachuca de México) y el Chori Domínguez a Rayo Vallecano, un humilde conjunto de Madrid que logró afianzarse en la Liga A de España.

Y el caso del francoargentino, que fue el que más sintió el cambio de categoría, sumado a las lesiones que desembocaron en la operación de su rodilla. En Primera tan sólo marcó 3 tantos.
Ya con Ramón Díaz en el banco, a pesar que ser preveía que David se recuperaría de su lesión para pelear un lugar, el Pelado dio punto final a su carrera en River, al considerar que no lo tendrá en cuenta. Sin pelos en la lengua, uno más que (al margen de no tener problemas manifiestos con Ramón) sintió que por parte de la dirigencia no le ofrecieron ninguna solución, ni siquiera una salida prolija del club. Hace pocos días firmó para Newell´s de Rosario, donde seguramente terminará sus días como futbolista.

Frases como “con Passarella no vuelvo nunca más” y “Newell´s me hará conocer lo que es jugar la Copa Libertadores” dejaron su huella, que los tres hoy por hoy son recuerdos que pusieron a flote a River y su historia, donde pertenece. Se fueron por la puerta de atrás, a pesar que el hincha aún los reconoce. Son cuestiones que se dirimen en la intimidad de un vestuario con aguas turbias y en reuniones donde se discute mucho más de lo que sale a la luz.


Sin duda Cavenaghi, Domínguez y Trezeguet quedarán por siempre en la historia por la hidalguía de aventurarse en el ascenso con River Plate, uno de los más grandes de América. Querían seguir escribiendo su historia, pero fue punto final para los tres en River, que resignaron dinero para dar una mano, y se las mordieron.

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